Enfermedades

Síntomas de alarma y complicaciones de la neumonía

El diagnóstico precoz y el tratamiento inmediato de la neumonía reducirá el riesgo de complicaciones y la recuperación más rápida del paciente con esta infección

Cuándo acudir al médico

Si cree que puede tener una neumonía, no dude en acudir al médico. La neumonía grave puede poner en peligro la vida del paciente. Acuda al médico inmediatamente si tiene tos persistente, dolor torácico que fluctúa cuando respira, fiebre inexplicable especialmente si es superior a los 39ºC, o si bruscamente se encuentra peor tras haber padecido un resfriado a una gripe.

Acuda a urgencias si además padece alcoholismo, tiene más de 65 años, está recibiendo quimioterapia o medicamentos como la prednisona que suprimen el sistema inmunitario. Para algunos ancianos y personas con insuficiencia cardíaca o enfermedades pulmonares, la neumonía puede ser fatal en las primeras 24 horas.

Después de un diagnóstico de neumonía y su tratamiento, el médico le citará para una visita a las 4-6 semanas. En esta visita la infección debe haber desaparecido, pero es importante acudir a esta visita aunque usted ya se encuentre bien.

Complicaciones

La gravedad de la neumonía depende del estado de salud del paciente y del tipo de neumonía que se padece. Si uno es joven y sano, la neumonía suele tener un tratamiento eficaz. Pero si se tiene enfermedad cardiaca o pulmonar crónica, o uno es anciano, la neumonía puede ser más difícil de curar, hay más probabilidad para desarrollar complicaciones, algunas de ellas muy graves.

La neumonía e muy grave si la inflamación producida por la enfermedad llega a los alvéolos pulmonares e interfiere con su capacidad para respirar. En algunos casos, la infección invade la circulación sanguínea, lo que se conoce con el nombre de bacteriemia, desde donde puede diseminarse rápidamente a otros órganos, donde puede producir cavidades llenas de pus o abscesos.

En ocasiones se acumula líquido entre las membranas transparentes y delgadas que recubren los pulmones por fuera y la pared torácica por dentro, la pleura, lo que se conoce como derrame pleural. En condiciones normales la pleura es como la seda suave, lo que permite que los pulmones se deslicen fácilmente junto a la pared torácica durante la respiración. Pero cuando se inflaman los pulmones y se acumula líquido en la pleura, éste se puede infectar también. El tratamiento del derrame pleural implica la inserción de un tubo entre dos costillas para drenar el líquido pleural.

Prevención

Normalmente la neumonía no se contagia a partir de alguien que tenga la infección, sino que se desarrolla por sí misma cuando uno tiene una reducción temporal de la inmunidad, a menudo sin razón conocida. Algunas recomendaciones preventivas generales son las siguientes:

Vacunarse. Puesto que la neumonía puede ser una complicación de la gripe, vacunarse contra la gripe es una buena medida preventiva de la neumonía. Puesto que el neumococo es un agente frecuentemente responsable de las neumonías, la vacunación antineumocócica es otra buena medida, especialmente en las siguientes condiciones: mayor de 65 años, padecer una enfermedad pulmonar o cardiaca crónica, diabetes o anemia de células falciformes, o tener el sistema inmunitario deprimido, o haber sido intervenido de extracción del bazo por cualquier causa.

Lavarse las manos. Las manos están en contacto permanente con gérmenes que pueden causar neumonía. Lavarse bien y con frecuencia puede ayudar a reducir los riesgos.

No fumar. El tabaco lesiona las defensas naturales de los pulmones frente a las infecciones respiratorias.

Hábitos de vida saludables. El reposo apropiado, una alimentación rica en frutas, vegetales y cereales, junto con el ejercicio moderado ayudan al buen funcionamiento del sistema inmunitario.

Proteger a los demás de la infección. Si usted padece neumonía, debe intentar no estar cerca de alguien que tenga comprometido el sistema inmunitario. Si esto no es posible, lleve una mascarilla y tosa siempre en su pañuelo.

Cuidarse a sí mismo

Si le diagnostican una neumonía, las siguientes medidas pueden ayudarle a recuperarse más rápidamente y a reducir su riesgo de complicaciones:

- Haga el reposo suficiente. Aunque empiece a sentirse mejor, tenga cuidado de no sobreesforzarse.

- Beba suficiente líquido, especialmente agua. Los líquidos impiden la deshidratación y ayudan a que la mucosidad sea más clara y pueda eliminarse más fácilmente.

- Tome toda la medicación que le han recetado. Interrumpir la medicación demasiado pronto puede producir la vuelta de la neumonía y contribuye al desarrollo de las resistencias bacterianas.

- Acuda a todas las visitas con el médico. Aunque pueda encontrarse mejor, sus pulmones todavía pueden estar infectados. Es importante que su médico vigile periódicamente la evolución de la infección.

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