Enfermedades

Un nuevo fármaco, esperanza para los millones de víctimas de la hepatitis C

Un nuevo fármaco que previene la duplicación en el organismo de un virus contagioso puede convertirse en la nueva arma contra la hepatitis C, una enfermedad que puede matar a más personas que el SIDA

Más de 170 millones de personas en todo el mundo están infectadas con el virus de la hepatitis C, un virus que puede producir lesión permanente en el hígado y la muerte en muchos casos. No existe vacuna contra el virus de la hepatitis C (VHC) y los tratamientos actuales suelen producir efectos secundarios indeseables. 
Los científicos que trabajan para el laboratorio alemán Boehringer Ingelheim han desarrollado un fármaco que puede ofrecer une nueva esperanza a los pacientes afectados por la enfermedad. Se llama BILN 2061 y actúa sobre una enzima del virus para bloquear su multiplicación. En ocho pacientes a los que se administraron cuatro dosis de tratamiento, la carga viral, es decir la cantidad de virus presentes en la sangre, se redujo de 100 a 1.000 veces a las 48 horas, sin que el tratamiento produjera reacciones indeseables en los pacientes.

“Los resultados antivíricos de inhibidor de la proteasa BILN 2061 en un experimento humano de prueba del concepto, han demostrado claramente el gran potencial de los agentes selectivos y potentes contra el VHC” afirma el Dr. Daniel Lamarre del centro de investigación de la compañía en Laval, Canadá.

El BILN 2061 es el primero de una clase fármacos llamada inhibidores de la proteasa NS3 en ser estudiado en humanos. Aunque hacen falta más y más prolongados estudios para confirmar si el fármaco mantiene baja la carga viral y no se desarrollan resistencias, los científicos creen que ofrece una gran promesa para mejorar significativamente el tratamiento de la infección crónica por el VHC.

La hepatitis C ha sido descrita como una grave amenaza para la salud pública, mayor que el SIDA. La hepatitis C infecta ya al triple de personas que el SIDA y es responsable de más del un tercio de todos los trasplantes hepáticos. Se estima que podría matar a más personas que el SIDA cada año.

En la actualidad la hepatitis C se trata con interferones, que incluso se administran en combinación con el agente antivírico ribavirina. Las personas se contagian con el virus después del contacto con sangre infectada, a causa de compartir jeringuillas para inyectarse drogas, colocarse un piercing o hacerse un tatuaje, por no curarse pequeñas heridas producidas todas por el empleo de material médico mal esterilizado o no desechable y tras las transfusiones de sangre.

Muchas personas que están infectadas no lo saben. La fatiga es el síntoma más común y precoz, pero puede aparecer años después de la infección inicial. En sus fases más avanzadas la enfermedad produce ictericia, hinchazón abdominal e insuficiencia hepática.

FUENTE: Nature (on-line), 26 octubre 2003

 

Imprimir el artículo