Enfermedades

La hepatitis C puede transmitirse sexualmente

El virus causante de la hepatitis C puede transmitirse sexualmente con un riesgo directamente proporcional a la frecuencia de coitos practicados, según sugiere una investigación recién publicada. No obstante, esta relación no se muestra demasiado estrecha.

Tal como apuntan el Dr. Veysel Tahan y sus colaboradores, de la Marmara University en Estambul (Turquía), el contacto con la sangre infectada es la principal vía por la cual se transmite el VHC. Sin embargo, en hasta un 50% de los casos, la vía de transmisión nunca se llega a identificar.

Los investigadores han hipotetizado que algunos de estos casos desconocidos puede estar causado por transmisión sexual. A fin de profundizar en la hipótesis, el equipo de Tahan analizó la transmisión del VHC entre 600 pacientes con hepatitis C crónica y sus esposas.

En un subgrupo de 216 esposas VHC-negativas al comienzo del estudio, los autores evaluaron las tasas de transmisión a lo largo de un periodo medio de 36 meses. Los resultados aparecen en el último número del American Journal of Gastroenterology.

Los anticuerpos que combaten el VHC, indicadores de la presencia del virus, fueron detectados en un 2% de las esposas, según datos facilitados por los autores. La edad media y duración del matrimonio no se vincularon a la probabilidad de detección de anticuerpos del VHC.

Por contra, sí se observó una relación entre la frecuencia de la práctica del coito y el riesgo de transmisión del HCV. No obstante, esta relación se consideró estadísticamente significativa.

Los autores afirman que del subgrupo de 216 esposas, ninguna de las VHC-negativas pasó a positiva durante el periodo de seguimiento.

"El riesgo de transmisión entre compañeros sexuales monógamos puede estar relacionado con el número de coitos practicados," manifiestan los investigadores. "De todos modos, la ausencia de cualquier evidencia de transmisión durante el periodo de seguimiento de tres años sugiere que esta relación no es demasiado estrecha."

En un editorial relacionado, la Dra. Norah A. Terrault, de la Universidad de California en San Francisco (EEUU), comenta que "la baja incidencia de nuevas infecciones entre parejas monógamas respalda la práctica clínica de no recomendar que dichas parejas modifiquen sus prácticas sexuales."

Fuente: American Journal of Gastroenterology 2005;100:1–4

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