Enfermedades

Los ginecólogos desaconsejan volar en los dos últimos meses de embarazo

El riesgo de trombosis o embolia es el mayor problema que se presenta en un avión a las mujeres con embarazo avanzado

Madrid. (EFE).- Ginecólogos consultados por Efe desaconsejan realizar vuelos largos durante las dos últimos meses de embarazo por los posibles riesgos que pueden entrañar para la mujer y el feto, y la mayoría de compañías aéreas requieren certificados médicos para admitir pasajeras en estado avanzado de gestación.

El riesgo de trombosis o embolia es el mayor problema que se presenta en un avión a las mujeres con embarazo avanzado, explicó el jefe de la Unidad de Obstetricia y Ginecología de la Clínica Ruber Internacional, Juan José Vidal Peláez, sobre los efectos genéricos de los vuelos largos sobre embarazadas.
Los riesgos al volar aparecen a partir de la segunda mitad de la gestación, pero aumentan mucho desde el octavo mes de embarazo y, en este punto, Vidal es claro: hay que plantearse si el viaje es imprescindible y, en general, "si me piden un certificado para ir a China, no lo doy". El ginecólogo asegura que los médicos no se responsabilizan de lo que pueda suceder en viajes largos en ese momento de la gestación, aunque matizó que el riesgo, tanto de trombosis como de parto prematuro, depende del estado de salud y los antecedentes médicos de la embarazada, y del tiempo y las condiciones del viaje.
El jefe de Obstetricia y Ginecología del Hospital Infanta Elena de Valdemoro, Oscar Martínez, coincide en que durante el octavo y el noveno mes de embarazo, es mejor evitar estos vuelos. El mayor riesgo se produce porque el flujo de sangre está "enlentecido" en las embarazadas debido a la compresión del sistema vascular ejercida por el útero, lo que facilita la aparición del síndrome de la clase turista, señaló Martínez.
Cuando el cuerpo permanece en posición de ángulo recto durante mucho tiempo llega menos sangre al corazón y también al bebé, añadió.
Martínez considera, no obstante, que el viaje en sí no aumenta el riesgo de parto prematuro, pero sí lo hace el cansancio que éste puede provocar, y cree que una anciana puede presentar un mayor riesgo cardiovascular que una mujer sana embarazada.
Vidal recomienda que durante el vuelo la mujer se levante cada hora para dar un paseo, haga estiramientos y beba líquidos y señala que si se viaja en primera clase los problemas son menores.
Es importante que el sillón sea reclinable y que haya mucho espacio alrededor, y aconseja ladearse hacia el costado izquierdo porque la arteria aorta admite mejor la presión que la vena cava, señaló Martínez.

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