Enfermedades

Riesgo de trombosis tras cirugía de sustitución de cadera o rodilla

Más de la mitad de españoles que pasan por quirófano para una sustitución de cadera o rodilla corren el riesgo de sufrir un tromboembolismo venoso

Trombos y émbolos

Los coágulos sanguíneos son el producto resultante de la coagulación de la sangre. Estos coágulos pueden formarse en un vaso sanguíneo y permanecer en el mismo denominándose trombos o por el contrario, pueden viajar desde su lugar de formación hasta otro lugar del organismo pasando a llamarse émbolos.

Tanto los trombos como los émbolos pueden enclavarse en un vaso sanguíneo y bloquear el flujo de sangre en ese lugar. Este bloqueo priva al tejido de la zona de la llegada normal de sangre y oxígeno, situación que se conoce como isquemia. La isquemia puede conllevar a la lesión, destrucción (infarto) o incluso a la muerte (necrosis) del tejido en cuestión.

En ocasiones, una porción de una placa aterosclerótica (placa formada por grasa, colesterol y otras sustancias acumuladas en las paredes de las arterias), pequeños trozos de un tumor, grasa u otros materiales pueden actuar de la misma forma que un coágulo sanguíneo. Los émbolos en las arterias pueden afectar a las extremidades (especialmente piernas y pies), al cerebro (ictus o accidente cerebrovascular) o al corazón (infarto cardiaco). Si afecta a las arterias que aportan sangre a los pulmones, hablamos de embolismo pulmonar. Localizaciones menos frecuentes son el riñón, el intestino y otras áreas.

Riesgo de tromboembolismo tras cirugía

Dado que tras someterse a una operación de sustitución de cadera o rodilla el riesgo de formarse un trombo o un émbolo aumenta, el paciente recibe un tratamiento preventivo postoperatorio con fármacos anticoagulantes. No obstante, este tratamiento con frecuencia se interrumpe tras el alta hospitalaria debido a que la administración de los anticoagulantes actuales es incómoda.

Los compuestos inyectables (como Sintrom) resultan difíciles de administrar hasta el fin del tratamiento al requerir el desplazamiento del paciente al centro médico o la visita de un ATS a su domicilio. Otros compuestos orales disponibles precisan un control y ajuste frecuente de la dosis.

No obstante, actualmente se dispone de una nueva clase de anticoagulantes orales como dabigatran (Pradaxa), rivaroxaban (Xarelto) o apixaban (Eliquis) aprobados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Estos nuevos anticoagulantes orales tienen como ventajas: la toma única diaria, la eliminación de las molestas inyecciones y el facilitar el cumplimiento del tratamiento hasta su finalización, al no requerir un control analítico permanente.

Mas información: www.anticoagulante.es
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