Enfermedades

Un injerto de células musculares cardíacas desarrolladas a partir de células madre embrionarias suprime las arritmias en corazones infartados

Investigadores de la Universidad de Washington han conseguido implantar células musculares desarrolladas a partir de células madre embrionarias en el corazón en un modelo animal de infarto de miocardio. Este descubrimiento podría suponer un avance de gran importancia para llegar a conseguir regenerar plenamente los daños causados por infartos de miocardio

Infartos y arritmias

Un infarto de miocardio se produce cuando un coágulo de sangre tapona una arteria, interrumpiendo el flujo de sangre rica en oxígeno al tejido muscular del corazón, lo cual provoca la muerte del tejido y su substitución por tejido cicatrizado. El infarto provoca problemas mecánicos (el tejido cicatrizado dificulta el bombeo de sangre) y eléctricos (puede interferir en las señales eléctricas que marcan el ritmo del corazón).

Las arritmias cardíacas son una de las principales causas de muertes en pacientes que han sufrido un ataque cardíaco. Los científicos temían que implantar células musculares derivadas de células madre embrionarias podría causar arritmias. Por el contrario, los implantes no sólo no causan arritmias, sino que tienden a disminuir su incidencia, al menos en el modelo animal empleado en el estudio. Queda por demostrar si esto también es válido para otras especies de mamíferos como los primates.

Según el primer firmante del estudio, el Dr. Michael Laflamme, de la División de Cardiología de la Universidad de Washington, estos resultados nos dan sólidas pruebas de que los injertos de células musculares de corazón cumplen con los requisitos fisiológicos necesarios para permitir la regeneración del tejido cardíaco dañado, y por tanto refuerza las investigaciones para desarrollar nueva terapias basadas en células madre para la regeneración y reparación del corazón tanto mecánica como eléctrica.

Reparación de la función mecánica.

En el estudio de la Universidad de Washington, los conejillos de indias tenían una lesión en el ventrículo izquierdo, el compartimento del corazón que bombea sangre oxigenada a todo el cuerpo. La lesión debilitó la pared del ventrículo, el cual bombeaba menos sangre y era más propenso a sufrir arritmias. Cuando se insertaron células de músculo cardíaco en el tejido cardíaco dañado, se vió como el músculo ventrículo izquierdo se recuperaba parcialmente, mejorando la función mecánica (mejora del bombeo de sangre). Además, y de forma inesperada, los corazones parcialmente regenerados tenían menos arritmias.

En un estudio publicado hace dos años, el mismo equipo de investigadores ya había demostrado que el injerto de células madre humanas en células musculares mejora la capacidad de bombeo de los corazones lesionados. En este reciente trabajo, hemos visto como el trasplante de células también reduce la incidencia de arritmias.

Reparación de la función eléctrica.

Anteriores estudios no habían podido determinar si los injertos se acoplaban con el tejido original, latiendo de forma sincronizada con este. El nuevo estudio aporta pruebas sólidas de que las células de tejido muscular implantadas se integran con el tejido original de todos los corazones no dañados y con el tejido cicatrizado de la mayoría de corazones infartados. Para comprobarlo, los investigadores implantaron células musculares modificadas genéticamente para emitir luz cada vez que se activaban. Al examinar simultáneamente las activaciones de las células implantadas con el ritmo cardíaco (por medio de un electrocardiograma) se pudo ver que el tejido implantado y el tejido original latían de forma sincronizada.

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