Enfermedades

La cirrosis: causas y factores de riesgo

Se denomina cirrosis a una lesión crónica del hígado que hace que éste se deteriore lentamente. El tejido sano del hígado va siendo reemplazado por tejido cicatrizado, bloqueando parcialmente la circulación de sangre a través de este órgano. La cicatrización también deteriora otras funciones del hígado como por ejemplo eliminar bacterias y toxinas de la sangre, producir bilis o procesar nutrientes, hormonas y medicamentos. Un hígado sano es capaz de regenerar la mayoría  de sus propias células; en cirrosis avanzada, el hígado no puede reemplazar las células dañadas, con lo que es necesario un trasplante. 

Causas y Factores de riesgo.

La cirrosis puede ser provocada por varias causas. Las más comunes son el consumo excesivo de alcohol y la hepatitis C. La obesidad también es un factor causante común, ya sea por sí misma o en combinación con los factores anteriormente mencionados. Muchas personas con cirrosis tienen varios factores causantes. Es una enfermedad a largo plazo: son necesarios años de lesión crónica para que se produzca la cirrosis.

Consumo de alcohol. El consumo abundante de alcohol durante años puede causar una lesión crónica en el hígado. No existe una relación causa efecto directa (es decir, existen personas que consumen grandes cantidades de alcohol sin padecer cirrosis ni otras patologías del hígado), pero se han establecido pautas de consumo de riesgo: 2-3 consumiciones de alcohol por día para mujeres y 3-4/día para hombres se asocian a un mayor riesgo de daño hepático y cirrosis. Hasta hace poco, la principal causa de mortalidad provocada por cirrosis era el consumo excesivo de alcohol, aunque esta tendencia está cambiando: en la actualidad, la obesidad es la principal causa asociada a la cirrosis.

Hepatitis crónica. La Hepatitis C es provocada por un virus que se transmite por vía parenteral (por la sangre) y provoca inflamación crónica. La inflamación crónica puede acabar provocando cirrosis. La hepatitis B se transmite por contacto con los fluidos corporales de una persona infectada y también provoca inflamación y lesiones en el hígado que pueden causar cirrosis. La hepatitis D también puede provocar cirrosis, pero sólo en personas que ya padecen hepatitis B.

Hígado graso no alcohólico. El aumento de grasa en el hígado puede acabar provocando lesiones y cirrosis en el hígado. Es una enfermedad hepática cada vez más común y se asocia a obesidad, diabetes y al consumo de ciertos fármacos. Más información sobre el hígado graso no alcohólico aquí.

Hepatitis autoinmune. Inflamación del hígado provocado por un ataque del sistema inmunitario a las células hepáticas. Se cree que puede deberse a factores genéticos. Es una variante de hepatitis mucho más común en mujeres (70% de los casos).

Otros factores.

Enfermedades que dañan o destruyen las vías biliares, como la cirrosis biliar primaria o la colangitis esclerosante primaria: el reflujo de la bilis al hígado puede destruir tejido y causar cirrosis. Enfermedades hereditarias como la fibrosis quística o la galactosemia interfieren en la producción, procesado y almacenamiento de enzimas, proteínas, metales y otras substancias. Otras causas de cirrosis también pueden ser las reacciones a medicamentos, exposición prolongada a compuestos tóxicos, infecciones parasitarias e insuficiencia cardíaca reiterada con congestión del hígado. 

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